Subes tu póliza y la carta de rechazo. Leemos tu contrato completo, cláusula por cláusula, y lo contrastamos contra la ley chilena. Recibes dos cosas: un informe que te explica tu caso y qué tan sólido es, y las presentaciones que corresponda —al liquidador, a la CMF o a SERNAC— redactadas y listas para firmar.
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Son las causales que más vemos en cartas de rechazo de seguros automotrices en Chile.
Ninguna de estas causales opera sola. Para rechazar el pago, la compañía debe invocar una cláusula existente, aplicarla a hechos acreditados y probar el vínculo entre esa causal y el siniestro. Cuando el rechazo se apoya en supuestos, en una exclusión mal citada o en un informe de liquidación sin respaldo, hay margen real para oponerse. Y si lo tuyo no es un rechazo de cobertura sino un problema de servicio —demoras, cobros indebidos, asistencias que no llegaron—, la vía es otra y también te la indicamos.
Tres preguntas, sin registrarte y sin subir nada. Te decimos qué puerta tienes abierta hoy.
Este chequeo no lee tu póliza ni opina si el rechazo está bien fundado: solo te ubica en el procedimiento. Para saber si hay con qué oponerse hay que leer tus documentos, y eso es el análisis.
Todo online. No necesitas ir a ninguna oficina ni imprimir nada.
Tu póliza completa y la carta o correo de rechazo. Si tienes el informe de liquidación, el parte policial o fotos, mejor aún: mientras más antecedentes, más fino el análisis.
Contrastamos la causal invocada contra el clausulado, los hechos y la normativa aplicable. Detectamos vacíos, contradicciones y errores de fundamentación.
Tu informe, para que entiendas tu caso, y las presentaciones que correspondan —al liquidador, a la CMF o a SERNAC—, cada una en su archivo, con hechos, derecho, refutación punto por punto de la causal y una petición concreta.
Te indicamos dónde va cada una, en qué orden se presentan, qué plazo corre y cuáles son las vías siguientes si la compañía insiste en el rechazo.
Un documento genérico se nota apenas lo lee el liquidador. Lo que recibes se construye sobre tu contrato y tus hechos, y cada cosa que se afirma se verifica antes de salir.
Cada condicionado depositado en la CMF es distinto, y esas diferencias deciden casos. Analizando un rechazo real, el sistema encontró que el artículo que enumera las obligaciones del asegurado no fijaba ninguna consecuencia por incumplirlas, mientras el artículo siguiente sí la fijaba con todas sus letras. Eso desarmaba una de las tres causales del rechazo. Solo aparece leyendo ese contrato entero, numeral por numeral.
El reglamento de liquidación de siniestros, el Código de Comercio, la Ley del Consumidor, la Ley de Tránsito, el Código Civil y la ley de seguros. Tu caso se contrasta contra el articulado mismo, no contra un resumen de lo que la norma dice ni contra lo que un modelo recuerda que decía.
Fallos de tribunales civiles, de policía local, arbitrales y de cortes, incluidos los que fallaron a favor de las compañías. Y si tu causal no tiene antecedente en esa biblioteca, el informe lo declara en vez de inventar uno que suene bien.
Antes de que tus documentos salgan, una etapa independiente contrasta cada cláusula contra tu póliza, cada norma contra su texto legal y cada sentencia contra su ficha. Si algo no resiste esa verificación, el escrito se corrige antes de llegarte.
No son plantillas con tu nombre pegado. Son un informe y unas presentaciones construidas sobre los documentos de tu caso.
Asegurado, vehículo, póliza, cobertura contratada, siniestro y fecha del rechazo, con las referencias exactas de tus documentos.
La secuencia completa del siniestro y de la tramitación, ordenada y respaldada en los antecedentes que entregaste.
Qué dijo exactamente la compañía, en qué cláusula se apoya, qué exige esa cláusula para aplicarse y qué de eso quedó sin acreditar.
Normas del contrato de seguro aplicables a tu caso, reglas de interpretación de cláusulas y carga de la prueba, citadas artículo por artículo.
Con las razones explícitas de por qué. Nunca vas a leer «vas a ganar»: vas a leer qué tan sólido es lo que tienes y dónde está su punto débil.
Impugnación ante el liquidador, denuncia ante la CMF, reclamo ante SERNAC. No son el mismo texto con otro encabezado: cambia el petitorio y cambia la norma que se invoca según a quién va dirigida. Y solo se emiten las que corresponden: si tu caso no da para ir a la CMF, el documento te explica por qué, en vez de mandarte con una denuncia sin fundamento.
Los antecedentes que aún te convienen conseguir, separados en imprescindibles, recomendables y accesorios; y el plazo de cada vía con su regla de cómputo.
Tus documentos no argumentan desde la molestia. Cada punto se sostiene en la normativa chilena de seguros que corresponda a tu caso, citada artículo por artículo dentro del propio escrito.
Cuerpos normativos cargados: D.S. 1055, Código de Comercio (Libro II, Título VIII), Ley 19.496, Ley 18.290 y DFL 251.
Luca. Mira dos veces antes de moverse.
Soy la gata de la casa y la que se sienta encima de los papeles. También soy la forma más corta de explicar cómo trabaja Póliza Fácil: los gatos no nos lanzamos sobre lo que no hemos observado. Rodeamos, comprobamos el terreno y recién entonces nos movemos. Una póliza y una carta de rechazo piden exactamente esa disposición.
«Si no está escrito en tu póliza, no lo afirmo.»
Esa es toda mi regla. No relleno con lo que «suele decir» un seguro: si un dato no aparece en tus documentos, lo digo tal cual, no especificado. Prefiero un vacío honesto a una afirmación cómoda que después no puedas defender.
Para que quede claro: soy la mascota de Póliza Fácil y no firmo documentos. Detrás hay un sistema diseñado por una abogada y un control de calidad que audita cada escrito antes de que salga: verifica que no haya ninguna cláusula, norma ni antecedente inventado. Y si algo de tu caso no se puede determinar con tus documentos, el informe te lo dice con todas sus letras en vez de rellenarlo. Yo solo me encargo de recordar, todos los días, que apurarse no es lo mismo que avanzar.
Sabes exactamente cuánto cuesta antes de empezar.
Por caso analizado. No hay mensualidad, ni comisión sobre lo que recuperes.
Incluye
Disponible para descargar apenas se confirma el pago, y también te llega al correo. Si hay algo de tu caso que no se puede determinar con tus documentos, el informe te lo dice explícitamente.
Toma dos minutos. Mientras más completo lo subas, mejor sale el análisis.
Te enviamos un correo con el link de pago y el número de caso. Apenas se confirme el pago, el análisis corre y en menos de 4 horas tienes tu informe y tus presentaciones ya redactadas, listas para firmar y presentar. Te llegan también a tu correo.
No, y desconfía de quien te lo prometa. Lo que garantizamos es un análisis serio de tu caso y un escrito bien fundado que obliga a la compañía a hacerse cargo de argumentos concretos, en vez de repetir una carta tipo. Y si al revisar tus documentos el caso sale con fuerza Baja, te lo decimos con todas sus letras en vez de venderte esperanza: vas a leer por qué el rechazo se sostiene y qué tendrías que conseguir para discutirlo.
Ese resultado no cambia el precio, y conviene que lo sepas antes de pagar: el análisis se hizo igual, tomó el mismo trabajo y te sigue entregando tus presentaciones redactadas. Es lo mismo que pasa cuando le pagas la consulta a un abogado y su respuesta es que no vale la pena litigar: esa respuesta también costó llegar a ella, y saberla a tiempo es lo que te ahorra el juicio.
No es un chatbot al que le preguntas y te contesta. Es un sistema propio, diseñado por una abogada chilena, que trabaja en tres etapas separadas: una analiza tu caso contra el clausulado y la normativa cargada, otra redacta las presentaciones sobre ese análisis sin agregar argumentos nuevos, y una tercera audita el resultado antes de que salga —verifica que ninguna cláusula, norma ni antecedente fue inventado y que la conclusión calza con el análisis—. Si esa auditoría encuentra un problema, el escrito se corrige antes de salir; y si algo de tu caso no se puede determinar con los documentos que hay, el informe te lo dice en vez de rellenarlo con un argumento inventado. Esa arquitectura es la que permite las dos cosas a la vez: que lo tengas el mismo día y que cueste $17.990, y no lo que cobra un estudio por redactarlo a mano.
Cubre la etapa en que la mayoría de la gente se queda sin herramientas: la reclamación ante la propia compañía. Es un documento técnico-jurídico preparado para tu caso, no representación judicial. Si tu caso escala a arbitraje o a tribunales, en el mismo documento te explicamos la vía y puedes usar el análisis como base con el abogado que elijas, o con nuestro equipo. Ver la pregunta siguiente.
Se puede, y es un servicio aparte. Cuando el análisis muestra que tu caso tiene fuerza y el monto en discusión lo justifica, un equipo de abogadas puede asumir tu representación ante el árbitro o el tribunal que corresponda.
Son dos cosas distintas, con contratos distintos. Lo que compras acá son documentos para que los presentes tú. La representación judicial es un mandato profesional, con su propio contrato y sus propios honorarios, que se acuerdan contigo antes de empezar cualquier cosa.
La evaluación para saber si tu caso califica no te cuesta nada, porque el análisis ya está hecho: es el mismo que compraste. Y no aplica a todos los casos. Si tu rechazo salió con fuerza Baja, te lo vamos a decir en vez de ofrecerte un juicio que no corresponde pelear.
Lo mínimo indispensable es la póliza completa (con el clausulado, no solo el certificado de una página) y la carta o correo donde te rechazan. Suman mucho: el informe del liquidador, la denuncia del siniestro, el parte policial o constancia, fotos de los daños y cualquier correo con ejecutivos.
Menos de 4 horas, no días. El análisis en sí demora entre veinte y treinta minutos, medidos. Las cuatro horas son el margen para cuando hay varios casos por delante del tuyo: se procesan en orden de llegada, uno tras otro, y no queremos prometerte un tiempo que dependa de cuántas personas entraron antes que tú.
Apenas se confirma el pago y tenemos tus documentos, el análisis corre y las presentaciones quedan disponibles para descargar en pantalla; en paralelo te las enviamos a tu correo. Puedes ver el avance en pantalla mientras ocurre. El control de calidad trabaja dentro de ese mismo proceso: no retiene tus documentos ni te deja esperando. Lo que sí puede cambiar es el contenido — si con tus documentos no se puede determinar algo, el informe lo dice y la presentación lo plantea como un requerimiento formal a la compañía, en vez de afirmar algo que no se pudo verificar.
Depende del plazo. Impugnar el informe de liquidación tiene un plazo corto contado desde su notificación, y las acciones derivadas del contrato de seguro también prescriben. Aun cuando haya vencido alguna de esas puertas, suele quedar otra abierta: parte del análisis es decirte con claridad qué plazos ya corrieron y cuáles no.
Se usan exclusivamente para analizar tu caso y preparar tus documentos. No se venden, no se comparten con aseguradoras ni con terceros, y puedes pedir su eliminación cuando quieras escribiéndonos.
Este servicio está enfocado en seguros automotrices: colisión, robo, pérdida total, daños a terceros y coberturas asociadas. Si tu rechazo es de otro tipo de seguro, escríbenos antes de pagar y te decimos si podemos ayudarte.
Porque estandarizamos lo que se puede estandarizar —la estructura del escrito, el mapa de causales, el marco normativo— y dejamos el criterio profesional donde de verdad pesa: en cómo está construido el sistema y en el control de calidad que audita cada documento antes de entregarlo. Sin oficina, sin horas facturables y sin comisión sobre lo que recuperes.
Antes de resignarte al rechazo, deja que alguien lea con calma lo que la compañía escribió. Toma dos minutos y cuesta $17.990.
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